Bestsellers, Millennium, Astrid Lindgren, Suecia y todo lo demás

Hace unas horas terminé de leer el tercer y, desgraciadamente, último libro de la saga Millennium.
Iba a hacer como siempre un comentario de cada uno de los libros por separado, pero en este caso no lo haré. En este caso daré mi opinión.

Es una pena que solo haya tres volúmenes de esta historia. A los que hayan estado viviendo en un otro planeta durante los últimos 5 años o no les interese lo más mínimo la literatura, les diré que el autor falleció repentinamente antes de poder finalizar la cuarta parte de esta historia.

Quien me conozca personalmente sabe que no suelo seguir la corriente de la gente. Reconozco que la mayoría de las ocasiones es por pura cabezonería.
A veces me intereso por algo y espero a que se pase el el interés mediático sobre ese tema.
Ya lo hice con las obras de Dan Brown en su momento. Leí “El código Da Vinci” y “Ángeles y Demonios” después del estreno de la película basada en este último… por aquel entonces habían pasado ya más de 3 años desde el estreno del primer film de la saga del profesor Robert Langdon.
El caso de Millennium es exactamente igual. Hace ya un tiempo que se acabó “la fiebre Larsson” aunque tuvo un pequeño repunte en 2011 gracias al remake de David Fincher de la primera de las películas.

Una vez leídos los tres libros tengo que admitir que las novelas de Stieg Larsson son redondas. No tienen ninguna fisura. Enganchan al lector desde la primera hasta la última página. Las novelas de Dan Brown que mencioné antes son también muy buenas pero no llegan a ser tan redondas como las de Larsson. Ni que las hubiese dibujado con un compás el tío.
Me gustaría concederle una pequeña parte del mérito al traductor, porque mientras que a Brown lo leí en el idioma original, Millennium lo leí en español (desafortunadamente, no entiendo una palabra de sueco).

No puedo evitar reírme entre dientes cuando algún crítico sesudo acusa tanto a Brown como a Larsson de escritores mediocres. En sus críticas indican también que desde el punto de vista literario las novelas emplean un lenguaje pobre y están desestructuradas.
No me considero la persona más culta del mundo pero sé lo que es una historia bien contada. Me parto de risa cuando esas personas que lapidan a estos dos autores veneran obras que son realmente infumables como, por ejemplo, “El Gran Gatsby” de F. Scott Fitzgerald. Un clásico, sí, pero son 115 páginas que no he conseguido terminar de leer aún después de haberlo intentado unas cinco veces hasta la fecha.

Hay quien también critica a Larsson por pintar un retrato demasiado crudo de la sociedad sueca. Esta sociedad modélica en apariencia esconde muchos secretos. Yo misma puedo aportar varios ejemplos reales narrados por un conocido mío. La madre de este chico intentó suicidarse, un amigo suyo mató a otro durante una discusión, y otro amigo estuvo desaparecido por motivos bastante oscuros.

El autor cuenta una historia que, como decía antes, es buena de inicio a fin y no descuida el nudo. Ya podía aprender de él mi amigo Pérez-Reverte al que le lució el pelo con **spoiler alert** el final de “La piel del tambor”. ¿Por qué Arturo? ¿Por qué la cagaste vilmente poniendo un final al más puro estilo Deus ex machina? Si no sabías cómo terminar, ¿por qué no pediste ayuda, alma de cántaro?

Volviendo a Millennium y el origen de la historia. El autor inicialmente quiso adaptar las aventuras de Tintín a la sociedad de finales del siglo XX – comienzos del XXI. Finalmente, optó por adaptar la obra de otra autora que había tenido una gran influencia en su vida. La sueca Astrid Lindgren, autora entre otros de Pippi Langrstrump y Bill Bergson (Kalle Blomkvist en sueco).

Hagamos un pequeño repaso para confirmar cómo los personajes son perfectamente adaptables a la sociedad de nuestros días:
Lisbeth Salander: Es clavadita a Pippi. Tiene una apariencia fuera de lo común y es muy inteligente pero es una inadaptada socialmente. Vive una existencia desarraigada en el piso de su madre. Además, según Mikael Blomkvist, al igual que Pippi, “tiene un cofre con monedas de oro”. Para terminar, **spoiler alert** tiene un padre que siempre está ausente pero que es un personaje peculiar y que ha tenido una influencia muy grande en su forma de vivir la vida.

Mikael Blomkivst: Apodado “Kalle Blomkvist” por la prensa sueca precisamente por el personaje de Lindgren. Es un periodista con mucho talento, no tiene miedo a decir la verdad para desenmascarar a los “malos”, y al igual que el niño-detective, siente una gran fascinación por las historias relacionadas con grandes delitos. Posee un sentido de la ética y de la profesionalidad de lo más sólido. En esto último me recuerda muchísimo a Tintín.

Annika Giannini (de soltera Blomkvist): No es de extrañar que la hermana de Mikael se llame como la hermana de Tommy. Annika y Tommy son dos de los amigos de Pippi.

Podría hacer un resumen de la trama de los tres libros, pero ya he hecho varios spoiler alerts y por hoy ya he cubierto el cupo.

Insisto, es una pena que Stieg Larsson no tuviese tiempo a publicar nada más.
Aparentemente había planeado publicar un total de diez volúmenes. Su pareja, la también escritora Eva Gabrielsson, asegura que con tres cuartas partes de la cuarta novela y las directrices que dejó Larsson por escrito antes de fallecer podría terminar la obra ella misma.

Sinceramente, casi prefiero que no lo haga…

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